jueves, 24 de agosto de 2017

Saber perder el tiempo.

Saber perder el tiempo

Una afirmación dice:

"Hay que saber perder el tiempo".

Indudablemente, hoy se pierde el tiempo,

y eso es algo paradójico en estos días nuestros

en los que todo el mundo está apurado, saturado

de ocupaciones y obligaciones sociales,

personales y de trabajo.

Sin embargo, ¡cuánto tiempo se pierde inútilmente!

Por eso deseo hablarte de un modo de saber

perder el tiempo, de un modo de perderlo

eficazmente y no inútilmente.

¿Sabes cuál es?  Escuchar al que viene a nosotros

para contarnos su problema, a veces en el momento

menos apropiado para nosotros, o cuando nosotros

estábamos menos dispuestos anímicamente.

El que viene a nosotros para desahogarse de algo

que interiormente lo tortura, de algo que lo oprime;

el que quiere volcar su pena en nosotros porque ya

sus fuerzas desfallecen y necesita que alguien le de

una palabra de aliento; el que va buscando un consejo

para saber obrar en determinada circunstancia;

el que necesita saber si va bien por tal o cual camino...

y tantos otros más... todos estos prójimos nuestros

tienen derecho a que nosotros los escuchemos,

perdamos el tiempo con ellos, aun a costa de algunas

ocupaciones nuestras que pueden esperar, y aun a costa

de que se aumente en nosotros la carga emocional

que ya pesaba sobre nuestra conciencia por los asuntos

personales o del hogar.

Qué poco cuesta hacer el bien cuando uno se lo propone...

Con más frecuencia nos angustia el mal que hacemos que,

en cambio, el bien que no hacemos.

Sin embargo, no sabe cuánto bien hace el que no hace el mal;

aunque tampoco sabe cuánto mal hace el que no hace el bien.

Y cuánto bien dejamos de hacer simplemente porque no

nos lo proponemos. Es la actitud de los brazos cruzados,

de los brazos caídos, es el echarse en la poltrona de la inacción.

Abre tu corazón al que sufre; escucha al que quiere hablar;

aconseja a quien acude a ti; comprende al que se desvía;

acompaña al que sufre soledad.

¿Eso es perder tiempo?  Sí, eso es perder magníficamente

el tiempo; y perder magníficamente el tiempo es la mejor

forma de aprovecharlo.

(Desconozco el autor).

elamordediosconceco@gmail.com

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